viernes, 9 de septiembre de 2011

el sur de Europa hacia el tercer mundo


Por HUGO GOMEZ,
Asistimos a un gran desorden bajo los cielos, parafraseando la expresión del máximo dirigente revolucionario chino, MaoTse-Tung. Todo lo que ahora acontece en el mundo se mueve en medios de enormes turbulencias y contradicciones. Siempre ha sido así de alguna manera, pero el grado que ahora alcanzan son de gran magnitud tal que invaden todos los rincones de la tierra .No es exagerado, pues, decir que toda la población mundial se halla sometida a un auténtico "estado de sitio", declarado e instaurado por la "Santa Alianza Imperialista", que en medio de una crisis que lo acerca a la fase terminal de su sistema económico y social ( no importa los años que dure la agonía de su sistema explotador) impone amenazante al mundo las más severas e injustas reglas económicas y reformas para sortearla con el máximo beneficio; recurre a sus más feroces procedimientos y aparatos de exterminio masivo en guerras sin fronteras, a cielo descubierto, apoderándose, de manera generalizada ya, de territorios nuevos y de los antiguos coloniales; instaurando, reinstaurando, consolidando y armando satrapías y gobiernos títeres, algunos de nuevo tipo o cuño, encomendándoles o imponiéndoles la ignominiosa función de entregarle a sus Compañías trasnacionales todos los recursos y riquezas naturales de sus naciones, alimentando así su insaciable codicia y voracidad de acumulación y ganancia. En Libia se reparten el botín del petróleo tras aplastar a un pueblo y arrasar todas las conquistas económicas y sociales logradas por un régimen popular, mejores que aquellas diseñadas, recomendadas o impuestas por las "humanitarias", democracias occidentales a lo largo y ancho de la tierra.. Siria e Irán figuran como las siguientes piezas de caza en la ruta vandálica, siniestra, de las potencias depredadoras, que han exterminado las culturas ancestrales y los ensayos legítimos de formas vida que han ideado y tratado de desarrollar los pueblos y naciones en la búsqueda de su bienestar.En el campo europeo, las potencias imperialistas dominantes, Alemania Francia, Inglaterra compiten entre ellas y con el resto, con ventaja, beneficiadas por una división internacional de trabajo en la que aquellas ostentan el privilegio de los más avanzados conocimientos científicos y técnicos, con una productividad de la más alta calidad y rendimiento económico que les da la supremacía en los mercados, reforzadas por el práctico control de las instituciones comunitarias decisorias y de los instrumentos de control financiero , mientras que en las naciones del Sur y territorios de la periferia: España, Portugal, Grecia y los países periféricos del Este europeo, de la extinta comunidad económica socialista, queda subordinada toda la planificación de su actividad económica productiva a los intereses de las grandes potencias, como economías complementarias tanto en el campo de la industria como en el de la agricultura, y productoras consecuentemente de menor valor que el de aquellas. La voracidad del capitalismo no tiene límites. Atenazado por la crisis económica y la recesión, engendradas por la codicia de su burguesía financiera y las propias y profundas contradicciones de su sistema, le ha impuesto al mundo, para contrarrestarlas, un plan universal inicuo y devastador de las economías más débiles: de una parte, desregularizando la economía, hurtándose así al control oficial de sus actividades, y propiciando el asalto a los Estados para incautarse, mediante el sistema de las privatizaciones, de los bienes y servicios públicos, destinados universalmente al bienestar de sus ciudadanos, transfiriéndolos gansterilmente a sus dominios y convirtiéndolos en fuentes de especulación y particular enriquecimiento. De otra parte, buscando restaurar en el mundo lo esencial de su modo productivo , que le sirvió en sus primeros años criminales de acumulación originaria, a costa de la esclavitud despiadada de la clase obrera: internamiento en las fábricas y lugares de trabajo, reglamentos humillantes, redoblamiento de horas de trabajo a ritmo frenético, sin descanso e impagadas, y castigos. Qué es eso si no lo que se esconde y asoma sus orejas tras las cacareadas reformas estructurales de las relaciones laborales que imponen los actuales Estados y gobiernos capitalistas?Y ahora son los mismos trabajadores desposeídos los que deben pagar las deudas ajenas y llenar las arcas de los bancos y entidades financieras, que no son ciertamente suyas, a través de su sobreexplotación laboral, extensión del tiempo de trabajo sin retribución, congelación o reducción de su salario, afectación de prestaciones y pensiones, etc, tras haber sido vaciadas por la corrupción , la malversación y el despilfarro de las castas millonarias y los Gobiernos de turno a su servicio. La consecuencia es el rápido declive de la economía individual y familiar que va alcanzando vertiginosamente cotas de pobreza inaudita en las mayoritarias clases y capas sociales de la sociedad.. La clase obrera de Europa, España y Andalucía está siendo arrastrada a la senda que conduce a las miserias esclavistas del denostado Tercer Mundo. Solo con su unidad, su organización y su inquebrantable lucha podrá modificar favorablemente la correlación de fuerzas que actualmente favorece a la clase burguesa explotadora. Finalmente, derrotarla.

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